jueves, 12 de enero de 2012

Aprendizaje autodirigido

En esta ocasión no voy a escribir mucho...sólo quiero comunicar en forma de mapa conceptual algunas ideas, las que he considerado fundamentales, después de la lectura de un texto de Kegan sobre aprendizaje autodirigido.

lunes, 9 de enero de 2012

La Clase

En las últimas sesiones del Máster de Formación del Profesorado antes de Navidad, llevamos a cabo una actividad de síntesis de dos asignaturas -"Sociedad, Familia y Educación" y "Aprendizaje y Desarrollo de la Personalidad"-, mediante el visionado de la película La Clase (Entre les murs, Francia, 2008), para su posterior puesta en común y debate.

La película nos habla de las distintas situaciones que se producen en un aula de un instituto de secundaria francés durante un curso académico, poniendo de manifiesto la complejidad de ese contexto educativo, en el que, como en tantos otros, los acontecimientos cotidianos pueden evolucionar hasta una situación de grave conflicto entre las partes.

Se podrían realizar muy distintos análisis de la película: desde las distintas secuencias ordenadas cronológicamente, desde los puntos de conexión con el marco teórico de las asignaturas del máster, desde la comparación con otros contextos...En esta ocasión, he preferido hacerlo desde el análisis de varios personajes significativos en su evolución durante la película.


François 
François es un joven profesor, con cierta experiencia docente tras varios años impartiendo la asignatura de Lengua. Se caracteriza por su trato cercano, su forma directa al hablar y la disponibilidad respecto al alumno. Su actitud es dialogante en todo momento y no duda en dejar que el alumno participe activamente de la clase, aunque también es firme a la hora de poner orden.

En las primeras secuencias podemos ver a François impartiendo clase y siendo abordado por las distintas situaciones a las que los alumnos lo exponen: no están de acuerdo cuando él les hace hincapié en la pérdida de tiempo diaria entre clase y clase, le recriminan el uso de nombres franceses y anglosajones que utiliza en sus ejemplos, cuestionan su orientación sexual durante una clase, se niegan a participar de una actividad de lectura en voz alta...Además de impartir la lección de cada día, François tiene que hacer frente a cuestiones de orden en la clase, multiculturalidad, prácticas religiosas diversas, sexualidad, respeto, compromiso, esfuerzo, situaciones familiares complicadas...Y a pesar de la complejidad de este contexto, François logra sacar adelante la clase.

Para el desarrollo de su asignatura, François sigue un modelo pedagógico que podríamos enmarcar en el paradigma sociocultural, en el que se accede al conocimiento a través de prácticas comunitarias. A mitad de curso, solicita a sus alumnos la elaboración de un autorretrato escrito, como forma de ejercitar la redacción a través de la exploración de la propia identidad y la exposición oral a través de la puesta en común. En todo momento, François mantiene una actitud abierta e incluso fomenta la expresión de los alumnos mediante otros canales, como pueda ser la fotografía, con tal implicar a todos los alumnos y atendiendo a la diversidad en las motivaciones y capacidades de aprendizaje y expresión de cada uno.

Sin embargo, este contexto que sirve a François de eje de su metodología, se convierte poco a poco en una fuente creciente de tensión. Su disponibilidad le lleva a chocar con la rebeldía y el descaro del alumno adolescente, y en ocasiones su talante democrático se tiñe de autoritarismo, como cuando obliga a una alumna a pedirle disculpas, indicando exactamente las palabras y la entonación adecuadas para hacerlo. Su trato directo y el diálogo constante de igual a igual con el alumno lo llevan a situaciones que derivan en enfrentamiento entre profesor y alumno, hasta el punto de tener que llevar a uno de ellos al despacho del director.

Es en estos momentos cuando empiezan a hacerse evidentes ciertas contradicciones en la actitud de François. Su talante abierto y disponible hacia el alumno, contrasta con su hermetismo respecto al resto del personal docente. Algunos compañeros piensan que François es demasiado tolerante y abogan por la puesta en marcha de medidas disciplinarias, mientras que él prefiere quitar hierro a ciertos problemas y apostar por la integración de todos los alumnos y la resolución de problemas teniendo en cuenta cada caso particular.

La situación se hace insostenible cuando las dos delegadas de clase filtran el contenido del consejo escolar, en el que François plantea la hipótesis de que su alumno más problemático, Suleimán, tenga ciertas limitaciones en su aprendizaje y en su situación familiar. Debido a este hecho y al mal comportamiento de las delegadas durante la sesión del consejo, François termina discutiendo con ellas durante la clase posterior, llegando incluso al insulto. Inmediatamente, Suleiman sale en su defensa y, ofendido por la actitud de François y por la valoración que se hizo de él en el consejo, se encara al profesor y termina saliendo violentamente de clase, golpeando accidentalmente a una compañera.

Sin duda es éste, el punto de inflexión en la evolución de François. La diplomacia y el diálogo, se transforman en autoritarismo y falta de respeto, mientras que la cercanía que tanto le ayudaba en la relación con sus alumnos, se convierte en su principal enemigo. En su desorientación, François llega a bajar al patio para discutir con las delegadas, y en todo este proceso, la comunicación con el resto del profesorado es prácticamente nula.

Suleimán
Suleimán es un alumno francés de ascendencia centroafricana. Desde el principio aparece sentado al fondo de la clase. Su actitud es apacible y respetuosa, aunque muy poco participativa desde el principio. No suele llevar el material a clase, no realiza las actividades durante el horario lectivo y se excusa diciendo que él las realiza en casa.

A pesar de su discreción en el ámbito académico, tiene mucho protagonismo entre sus compañeros y goza de su respeto y consideración. Sus intervenciones en clase, suelen estar fomentadas por sus compañeros cercanos y sus comentarios son secundados por los demás. Aunque en ningún momento pierde las buenas formas, plantea situaciones comprometidas para François, como la duda sobre la orientación sexual del profesor.

Suleimán no llega a interesarse por las actividades de clase, y como era previsible, no participa de la actividad del autorretrato. Se excusa de no haber escrito nada diciendo: "Nadie me conocerá menos yo". A lo que una compañera responde con: "Es que no sabe escribir". Suleimán reacciona inmediatamente levantándose la manga y exhibiendo orgulloso su tatuaje con unos versos del Corán. El profesor le pide que explique qué significado tiene, y tras su explicación, valora la belleza del verso e invita a Suleiman a expresarse buscando esa belleza.

Más adelante tiene lugar una entrevista entre profesor y padres de alumnos. Por parte de Suleimán, acuden su madre y su hermano, que hace de intérprete a la primera, pues no sabe hablar bien francés. No entienden que el chico tenga unas calificaciones tan bajas, puesto que se muestra muy trabajador en casa, y sin embargo, hasta la conversación con François desconocían las quejas del profesor sobre la escasa participación de Suleimán.

Sin duda, se trata de un alumno especial, con una situación familiar peculiar, con un carácter introvertido y poco participativo, pero también destaca su actitud comprometida con la familia, su carácter rebelde pero respetuoso y su sensibilidad.

Precisamente es abordando esta sensibilidad cuando la actitud de Suleimán respecto a su participación en clase empieza a cambiar. François le sugiere hacer su autorretrato mediante la fotografía comentada, y al final esta actividad despierta su interés. Una vez terminado, lo expone ante sus compañeros, que se sorprenden del resultado y de la capacidad de comunicación de Suleimán.

Sin embargo, con el paso del tiempo, empiezan a aflorar también las peores cualidades de Suleimán. Durante una clase se genera una polémica sobre cuál es la mejor de las selecciones de fútbol africanas, un tema que implica a muchos de los alumnos de la clase por su procedencia. Después de varias intervenciones, un alumno  recién llegado al centro interrumpe para defender la identidad francesa y su selección de fútbol, que engloba también a todos las personas de ascendencia africana que viven en el país. En ese momento, se genera un revuelo, y cuando el profesor reclama orden, Suleimán reacciona violentamente, siendo expulsado del aula y conducido al despacho del director.

Hasta ese momento, a pesar de las polémicas, Suleimán siempre había aceptado la autoridad de su profesor. En cambio, en esa ocasión no fue así. Y el posterior diálogo con el director, no hizo otra cosa que encerrar aún más a Suleimán en su incomunicación. El punto más álgido, se produce poco después, en un incidente aún más violento que describí poco antes al hablar de François, y que supone la apertura de un proceso disciplinario para Suleimán.

Durante ese consejo disciplinario y en las reuniones previas hay varias actitudes que resumen la situación y su evolución:

  • Suleiman: permanece continuamente en silencio. No tiene nada que decir.
  • La madre: dice que es buen chico y que trabaja en casa, y pide disculpas en nombre de su hijo, sin entender por qué se ha llegado hasta ahí.
  • François: disculpa la actitud del alumno y le pesan las posibles consecuencias para el chico si se produce la expulsión.
  • El resto de profesores: "Suleiman ya hace tiempo que no está con nosotros", y piensan que no sabe controlarse, por lo que ven inevitable la expulsión.

El desenlace: inevitable...¿o quizás no?

Henriette
Henriette es para mí el personaje estrella de esta película. Y, paradójicamente, pasa desapercibida hasta la escena final. De hecho he tenido que hacer un esfuerzo por encontrar una escena en la que se pronuncia su nombre.

Henriette se corresponde con la figura del alumno "en la sombra". Su evolución es casi imperceptible. Es una alumna correcta, cumple con sus tareas y no altera el orden de la clase. Sólo participa cuando lo requiere el profesor, en concreto, en una ocasión en la que François le pide que cite una de las palabras que no haya entendido de un texto que están leyendo. Ella responde improvisando, evitando el silencio y sale del paso.

Durante la película, se la puede observar en distintas escenas, ausente de las polémicas e interrupciones, en una actitud introvertida. Y sin embargo su participación en la escena final es demoledora: se queda para salir la última de clase el último día de curso, y se dirige a François diciendo: "Este año no he aprendido nada".

Lejos de ser una recriminación, como la mayoría de comentarios que los alumnos le hacían a François durante el curso, la frase de Henriette significaba desorientación y desconcierto. Y lleva ímplicito el temor hacia las expectativas propias y ajenas sobre su propio futuro.

En mitad del conflicto, entre el barullo, las reacciones violentas, los alumnos aventajados y los que obtienen peores resultados, se dan procesos de desarrollo personal poco evidentes pero sin duda muy significativos y reveladores de la complejidad y de la diversidad del proceso de aprendizaje en el ser humano, y de lo inadecuado que resulta en muchas ocasiones el sistema educativo en el que escolarizamos a los futuros ciudadanos adultos.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Nuevas formas de enseñanza

Hace mucho tiempo fue mi primer día de clase.

Hace tanto que ni siquiera lo recuerdo. Pero lo que sí que puedo decir es que, desde mis primeros recuerdos escolares, el proceso de enseñanza ha sido muy parecido en las distintas etapas.

Es verdad que los días de preescolar eran algo muy parecido a un juego dirigido a adquirir diferentes habilidades y conocimientos básicos. Poco a poco, las horas de estar tirado en el suelo, dibujando y haciendo actividades en grupo fueron dejando paso a lecciones en las que el profesor se situaba al frente de sus 40 alumnos ordenados en mesas separadas. Se requería silencio y atención, se exponían una serie de temas, se planteaban actividades y se corregían los errores de las del día anterior.


Y así, peldaño a peldaño, se iban forjando conocimientos y también la noción de lo que es "una clase" y de cómo se enseña.

La primera vez que me sorprendí sobre el desarrollo de una clase fue al iniciar la carrera. Hasta el momento estaba acostumbrado al formato "clase magistral", al modelo didáctico y la alternancia de actividades individuales fuera del horario escolar con alguna actividad grupal. Pero no estaba acostumbrado a lo que me encontré.

Fueron especialmente impactantes las lecciones de Proyectos. En ellas, los profesores comenzaban la clase con luna proyección de imágenes -unas veces abstractas, otras sobre temas relacionados y otras sobre proyectos concretos de arquitectura- y después se procedía al enunciado de un tema de proyecto. A continuación se sugerían algunas referencias y se daba el pistoletazo de salida al alumno.

En las siguientes sesiones, se esperaba del alumno la elaboración de croquis y bocetos, la extracción de conclusiones y la argumentación de una línea de proyecto que serviría como guía del trabajo. Cada paso y cada avance -o cada retroceso- se exponía públicamente, sobre la pared, y se presentaba el trabajo ante los demás compañeros y los profesores. Se abría un periodo de crítica y te ibas para casa con la sensación de no saber nada.

Con el tiempo descubrías que no sólo aprendías de cada error, de cada desconcierto y de cada exposición pública, sino que también aprendías de las críticas que "sufrían" tus compañeros e incluso de los cambios de opinión de tu profesor. Cada matiz del proceso ofrecía una oportunidad de aprendizaje, y así, sin darte cuenta, aprendías, nada más y nada menos, que a idear edificios.

En la actualidad estoy siguiendo las clases del Máster de Formación de Profesorado de Secundaria. Y tengo que confesar que he vuelto a tener sorpresas. Las lecciones presenciales suponen una breve exposición de los contenidos de cada materia, y se espera del alumno un trabajo individual ya no solo de ejercicios sobre un tema tratado sino de investigación y asimilación sobre cada tema. La sensación de desorientación es grande, y más cuando gran parte de la información llega en soporte digital, exigiendo un seguimiento personal y continuo de dicho soporte. Pero quizás la mayor de las sorpresas es que, sin darme cuenta, gracias al visionado de una película, se ha hecho patente la cantidad de temas tratados y las conclusiones extraídas.

Otra sorpresa fue la clase de atención a la diversidad, en la que un profesor invitado, simuló una lección de matemáticas en la que se planteaba la resolución de una ecuación. La tarea se llevó a cabo de dos formas: una por la manera tradicional, trabajo individual y resolución del ejercicio por parte de un alumno que supo hacer la tarea; y otra, mediante pequeños grupos de trabajo en los que el alumno que sabía resolver la ecuación ayudaba a sus compañeros en sus dificultades, de forma que cualquiera de estos pudiera explicarlo ante toda la clase.

Creo que aprender es un proceso de continuas sorpresas...y me estoy dando cuenta también que en la acción de transmitir conocimiento se producen sorpresas. Espero estar abierto a todas ellas, y de esa manera, ser partícipe de una forma de enseñar capaz de llegar a cuantas más personas mejor.

Identidad profesional

Comenzar el Máster de Formación de Profesorado de Secundaria ha supuesto grandes cambios en mi vida .

Por una parte, la decisión de matricularme en él es fruto de la observación de un contexto laboral desfavorable y de la voluntad de encontrar alternativas. A nadie se le escapa que, en el momento actual, la situación laboral en nuestro país es complicada y poco alentadora, sobre todo en determinadas áreas profesionales y en ciertos sectores de edad. Y en este sentido, la esperanza de un joven arquitecto español de encontrar un puesto de trabajo digno en el país se ve muy mermada. A veces los momentos de crisis desatan procesos de autoafirmación y de perseverancia en la meta perseguida, mientras que en otras ocasiones provocan el acercamiento y la apertura hacia nuevos horizontes. Este segundo es mi caso en el momento actual.

Una vez iniciado el curso académico, el tránsito por las distintas asignaturas del Máster implica una toma de contacto con esa nueva profesión, la enseñanza, e inicia un proceso de transformación en la conciencia de lo que uno es y de lo que puede llegar a ser. Es decir, los cambios en las expectativas y aspiraciones profesionales tienen una influencia directa en la identidad de uno mismo, y, sutilmente, comienzas a verte de otra manera.

Cuando un estudiante cursa la carrera de Arquitectura, comienza a desarrollar ciertas tareas dentro del área de conocimiento arquitectónico y a su vez comienza a tener contacto con personas de ese contexto, bien sea de forma directa -otros estudiantes, profesores, arquitectos conocidos-, o bien de forma indirecta -a través de investigación, libros, medios de comunicación, viajes. Toda esta información recibida, codificada dentro de un contexto muy específico, provoca el desarrollo de la identidad profesional de arquitecto, y uno empieza a reconocer en sí mismo cualidades como el rigor, la creatividad, el orden, la capacidad espacial, el sentido estético... Seguramente muchas de ellas ya estaban anteriormente, pero la toma de conciencia se produce en el desarrollo de la actividad.

De la misma manera, la inmersión en un Máster de Formación de Profesorado supone un cambio de escenario bastante notable. Cambian las personas, cambia el campo de conocimiento, cambian los objetivos marcados, las posibilidades profesionales...y con ello, empieza a cambiar la identidad profesional de uno mismo. No es que ya no vea en mí las características, habilidades y defectos desarrollados en etapas anteriores, sino que todo ello se ve influenciado por la nueva realidad contextual y psicológica en la que me encuentro.

Los procesos de cambio suelen ir ligados a momentos de desorientación y angustia, pero a la vez facilitan la entrada de nuevos estímulos -bien porque  nos abrimos a estímulos que ya estaban presentes o bien porque otros nuevos llegan a nosotros por algún tipo de proceso-, posibilitando la adquisición de nuevas competencias y estados de conciencia. Por eso, mi percepción es la de encontrarme ante una oportunidad...Una oportunidad de seguir siendo yo de otra manera.  

lunes, 14 de noviembre de 2011

Aprendizaje experiencial y exploratorio

Las vías del aprendizaje en el ser humano son muy variadas. Cualquier experiencia puede convertirse en la raíz de un nuevo conocimiento, y sin embargo, los métodos tradicionales de enseñanza no suelen utilizar todos estos canales de aprendizaje.

Hace unos años, en la mitad de mi carrera universitaria como arquitecto y después de un periodo complicado en mi vida personal y académica, decidí recuperar una antigua afición: el canto. Desde pequeño había estudiado piano y solfeo, a la vez que cantaba en varios coros. Pero esta vez se trataba de iniciar un curso profesional de canto moderno.

El punto de partida era desconcertante. Por primera vez, tenía que cantar solo delante de una persona con muchos conocimientos. Pero si esta situación ya era inquietante de por sí, más lo era el método de enseñanza.   La disciplina del canto tiene bien poco de teórica, y difícilmente podía explicarse desde un enfoque didáctico. La primera lección consistía en reconocer que no sabemos respirar..."y ¿cómo he llegado hasta aquí sin saber respirar?" - me preguntaba yo. Más adelante me di cuenta de que mi profesora estaba en lo cierto y comprobé los beneficios físicos y hasta psicológicos de esa forma de respirar.

Pasado el tiempo, empezamos a trabajar la impostación de la voz...y ahí empezó el despliegue de medios. Explicarle a una persona que su cabeza está llena de resonadores que tiene que conseguir llenar de aire para sacar sonido a su instrumento vocal no es tarea fácil. Y por supuesto, no se puede demostrar como una ecuación matemática. Por eso mi profesora recurría a ejemplos "tontos" -busca en tu diadema, tu cabeza es una magdalena de chocolate o trabaja en tu máscara- para conseguir  que yo iniciara un proceso de experimentación conmigo mismo. De esa forma, con mucha abstracción y paciencia, conseguí ir encontrando sensaciones que me llevaban a un sonido nuevo.

Creo que no hace falta decir que el desarrollo de las clases era divertidísimo, y comprendía muchas facetas: la técnica vocal, la expresión corporal, la respiración, interpretación y hasta el manejo de la energía.

Lo más sorprendente de este método de aprendizaje es la rapidez del mismo, a pesar de la irregularidad de los progresos. Aunque, en mi opinión, su mayor virtud reside en la versatilidad que proporciona a la persona que lo practica. Abrirse a este tipo de aprendizaje es la parte más difícil, pero una vez superado ese escollo, uno puede aproximarse a la realidad y a un problema práctico completamente distinto desde nuevos puntos de vista, consiguiendo nuevas respuestas y conclusiones.

En mi futura vida de profesor me encantaría tener la oportunidad de poder incluir este tipo de métodos en la enseñanza de materias por así decirlo "más convencionales", y combinarlos con otros ya instaurados, con la intención de ofrecer una aproximación al conocimiento lo más diversa y completa posible.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Primeras líneas

Estas son las primeras líneas de mi primer blog.

Las primeras líneas siempre son difíciles y titubeantes, ya sean las primeras líneas de una redacción, los primeros versos de una canción o los primeros trazos de un dibujo. Sin embargo, los primeros pasos contienen en sí muchas potencialidades. Al igual que un niño forma sus primeras ideas de forma inconsciente e intuitiva, las primeras líneas suelen escribirse sin saber muy bien de qué se escribe. Y al igual que un niño, en su proceso de crecimiento y aprendizaje, toma un determinado camino y desarrolla unas determinadas cualidades, las primeras líneas de un texto conducen a unas ideas que se van desarrollando y concretando en los párrafos siguientes.

No sé si continuar escribiendo, ya que, en la maduración de una idea, siempre se pierde parte del encanto de las "cosas que van a ser"...Mejor lo dejo ya! (cobarde...)

Bienvenid@s!